Seguidores

Diario de Arancha. Capítulo 2: Un atardecer significativo

Author: *_KLARY_* /

11 de agosto, 1996


Ayer Sergio tocó mi timbre a las nueve de la mañana… ¡casi le mato! ¿A quién se le ocurre ir de visita a esas horas si no están despiertos ni mis padres? Encima claro, me pilla con mi mejor “look” mañanero y mi mejor pijama de gala – percíbase la ironía-.

- ¡Vamos, monstruito! – Le odié en ese momento- Vístete que nos vamos de camping.
- ¿No podías haber venido un poquito más tarde…? No sé… ¿a eso de las doce por ejemplo? – se lo dije con sorna, evidentemente
- Hay que ir temprano o no pillaremos sitio. El lugar al que vamos está muy solicitado, así que vamos que nos lleva mi padre. Te espero en el coche.

No me dejó ni protestar…

Subí a mi cuarto, me puse lo primero que pille, me lavé, me puse las lentillas y tras hacerme un recogido salí despidiéndome de mis padres y avisándoles de que no sé cuándo llegaría, pero que no se preocuparan, aunque sabía de antemano que no lo harían. Sergio es de confianza y además tienen una muy buena y estrecha relación con sus padres.

Nada más subir, me puso una venda en los ojos.

- ¿Qué haces? – pregunté, totalmente desconcertada.
- Es sorpresa, ¿recuerdas?

No, si cuando quiere puede llegar a ser todo lo malévolo que le plazca…

Estuve todo el camino preguntándole hacia dónde nos dirigíamos, pero no me quiso soltar prenda. No estoy segura, pero, pese a no ver, pude percibir perfectamente una mirada de complicidad entre él y su padre.
No sé cuánto duraría el trayecto, pero una cosa tengo clara: se me hizo eterno.
Aun cuando llegamos no me dejó quitar la venda.

- Espera, espera. Aun no.

Me cogió la mano y comenzó a guiarme. Bajamos del coche, nos despidió su padre y él y yo empezamos a caminar. Tuve que agarrarme fuerte a él en varias ocasiones pues el camino por el que íbamos estaba recubierto de baches y piedras.

- ¿Dónde narices estamos? – dije ya impaciente.
- Quítate la venta.

No tardé ni cero coma en hacerlo. Lo que vi me dejó realmente asombrada.

Estábamos en una especie de descampado, un parque enorme en su momento cumbre, recubierto de flores de todo tipo y con la hierba más verde que había visto en mi vida. Habíamos subido una especie de cuesta y ante nosotros se alzaba una vista maravillosa que se dirigía hacia las montañas. Daba la impresión de estar más cerca de lo que realmente estaban. Se veía con gran claridad la nieve que cubría sus puntas. A lo alto el sol dirigiendo sus rayos de luz por todo el terreno. Era fascinante.

- ¿Qué te parece?
- Sergio, esto es increíble. ¿Dónde estamos?
- En un lugar que no conoce mucha gente, pero los que lo conocen vienen aquí a menudo. Se encuentra a las afueras de la ciudad, es un bonito sitio para los enamorados.

Me quedé helada. No supe cómo reaccionar ante ese comentario. Él pareció leer mi pensamiento y rectificó enseguida.

- Quiero decir, que las parejas suelen venir aquí para los aniversarios, las lunas de miel… pero no solo ellos. También puede venir más gente. Amigos, como tú y yo, para pasar un buen día, por ejemplo.

Le asentí sonriendo, pero en el fondo noté algo extraño, y creo que no fue nada bueno.

- Bueno, ¡vamos a comer! He traído bocadillos, y provisiones para todo el día. También pinturas y un par de ‘blocks’ para dibujar. Mi padre me avisará cuando sea la hora de irnos. Pero creo que habrá tiempo para que podamos ver el atardecer, él ha estado más veces aquí con mi madre, y dice que es toda una belleza, digna de experimentar.
- Que sabio tu padre.
- Es un romanticón.
- Lástima que no hayas salido a él – dije para picarle, aunque creo que en verdad lo dije como reproche.
- ¡Eh! Yo soy muy romántico.
- ¿De veras? – me interesé
- Lo que pasa es que aun no tengo a nadie con quien demostrarlo.

En ese momento sí que sentí unas ganas irrefrenables de llorar… Esto no puede ser sano. ¿Estoy realmente enamorada? Dios, me gustaría contar lo que estoy pasando a alguien, pero mis amigas creo que no lo van a entender, para ellas el amor aun es una fantasía, y con mi madre… en fin, sé que me va a decir que aun soy demasiado joven para esas cosas, así que mejor ni intentarlo. Qué bien me viene escribir estas líneas, creo que si no fuera por este regalo que él mismo me hizo, me estaría volviendo loca…

No puedo acabar estas páginas sin mencionar que si, realmente el atardecer fue espectacular. De lo mejor que he visto nunca, una vista preciosa. Creo que el día de ayer ha sido uno de los mejores días de mi vida, sino el mejor. Pero también el más triste.

Arancha.

Diario de Arancha. Capítulo 1: Comenzando un diario

Author: *_KLARY_* /

9 de agosto de 1996

Hasta ahora, jamás se me había pasado por la cabeza escribir un diario. Nunca lo había probado, ni siquiera pensado, y muchos menos me había planteado escribir sobre mi vida, sobre lo que hago, sobre mis pensamientos… No lo había hecho hasta hoy. Y creo que no lo habría hecho jamás si no me lo hubiera regalado la persona que me lo ha regalado. Sergio. Mi mejor amigo. Nos conocemos desde parvulitos, siempre hemos ido juntos a clase en primaria. Al principio no nos soportábamos, nos llevábamos a matar. Pero creo que se debía a que, en el fondo, desde la primera vez que nuestras vistas se cruzaron, nos compenetramos tan bien que era imposible asimilarlo. Ya se sabe: la confianza da asco.

Pero con el tiempo, nos hicimos inseparables. Cuando no estábamos juntos, no tardábamos uno o el otro en coger el teléfono y llamarnos para quedar y dar una vuelta, hacer los deberes juntos… lo que sea. Y ello sin haber pasado una hora desde que nos hubiéramos visto por última vez. Sí, aun seguimos en ello. De hecho, creo que voy a tener que hacer una pausa porque ya le estoy viendo llegar por la ventana…

*****

No sabía que tenía un amigo tan cotilla…
Le ha abierto la puerta mi madre y en cuanto ha visto el diario sobre la mesa lo primero en decirme ha sido:

- ¿Has escrito? ¡Déjame leerlo!
- ¡Oye! Es personal
- Venga ya… te lo he regalado yo, tengo derechos de autor.
- De eso nada, no lo vas a leer y punto.

Hemos estado peleando un rato porque me lo quería apartar de las manos. Menos mal que he sido cauta y lo he candado a tiempo y él no sabe que la llave la he tenido guardada en el bolsillo trasero del pantalón… Ya ha podido buscar y revolverme el cuarto, ya, que no ha aparecido por ninguna parte. Encima, se cabrea. Pero da igual, le conozco, y no dura enfadado ni cinco minutos. ¿Lo ves? Ya me está llamando…

*****

Qué rico…
Si es que es un cacho de pan. Si no me ha pedido perdón veinte veces, no lo ha hecho ninguna. Y encima dice que para compensar, mañana me dará una sorpresa. Este chico me asusta… ¿de qué se tratará?

¿Sabes? Pese a tener solo once años, y ser consciente de que me queda mucho camino por recorrer y muchas cosas que aprender, creo que me estoy adelantando y estoy comenzando a saber con mayor medida lo que significa la palabra “Amor”. Y no, no me refiero a la clase de amor que le tengo por ejemplo a mi madre, o a mi hermano pequeño, o a mi abuela. Ni siquiera al amor de amistad que tengo con cualquier otra amiga o compañero de clase. Me refiero al amor en el sentido de estar enamorada.

Quizás es pronto para afirmarlo… y por supuesto esto quedará aquí grabado, solo aquí.
Pero cuando estoy con él soy feliz, me divierto, me hace reír – pese a lo malos que son sus chistes -, jugamos a cosas locas… No sé.

Tal vez solo sea una impresión. ¡Qué diablos…! Odio decirlo, pero aun soy una niña. Tal vez solo se trate de una confusión, debe ser que pasamos demasiado tiempo juntos y eso me está haciendo creer algo que realmente no es.

Vaya, ya está mi madre gritando para que baje a cenar… Será mejor que vaya antes de que se me haga más tarde, ¡qué horas!

P.S. Me ha venido bien desahogarme un rato. Al final voy a acabar aficionándome a esto de escribir diarios…

Arancha.