Seguidores

Diario de Arancha. Capítuo 3: Cumpleaños ¿feliz?

Author: *_KLARY_* /

3 de septiembre de 1996

¡Santo Dios! Ya pensé que se me iba a caducar el diario de tanto que no escribo…
Se que ha sido casi un mes en silencio. Y no te creas que es porque no haya habido novedades, que las ha habido, y muchas. Tantas, que ni sé por donde empezar.


Verás.

El pasado treinta y uno de agosto, Sergio y yo cumplimos doce años. Sí, es otra de las razones por las que “estamos”- no estoy muy segura de utilizar el presente, más abajo explicaré por qué- tan unidos… Nacimos el mismo día del mismo año. Los días previos a la fecha, estuvimos mirando lugares donde celebrarlo. Generalmente, lo hacemos un año en su casa, otro año en la mía. Pero este año no queríamos repetir, nos apetecía hacer algo nuevo, así que maquinamos un viaje.

Un viaje que ha sido en parte bueno, y en gran parte malo.

Nos costó convencer a nuestros padres, pero al final lo hicimos. Eso sí, tuvo que acompañarnos Toni, el hermano mayor de Sergio. No me hizo ni pizca de gracia cuando me enteré, pues ese tío es más chulo que un ocho, la verdad, y nunca lo he aguantado, cosa que guardo en mi cajita de secretos bajo llave, pues no quiero que Sergio lo sepa, aunque sé que algo sospecha.

Pero bueno, el caso es que, una vez superada la parte más difícil – la de convencer a nuestros padres-, hicimos las maletas y nos fuimos todos al parque de atracciones de la Casa de Campo de Madrid. Siempre habíamos querido ir y por el colegio a los profesores no es que les hiciera mucha gracia. ¿Y qué mejor oportunidad que esta?

Sabíamos que estaba algo lejos de casa, y unos niños allí solos con todo el gentío no era plan, de ahí la riña de nuestros padres y madres. Pero cuando Toni se ofreció voluntario, todo se calmó y ya no hubo ninguna protesta.
Así que partimos a las seis de la mañana. Nunca antes había madrugado tanto en mi vida, y me costó un gran esfuerzo ya que yo soy muy de dormir.


Tardamos cinco horas en llegar, por lo que a las once ya estábamos en la capital.
Íbamos a pasar el día entero allí, así que cada uno llevamos una gran mochila con tres o cuatro bocadillos, botellas de agua y alguna que otra provisión como pipas, pistachos, golosinas, bolsas…


Éramos quince personas en total. Habíamos invitado a nuestros amigos de siempre y a algunos más de clase con los que apenas habíamos hablado un par de veces, pero fue idea de Sergio el utilizar nuestro cumpleaños como excusa para conocerlos más a fondo.

Una vez que llegamos al parque, corrimos como locos en estampida por ver dónde nos montábamos primero….

- ¡No os alejéis demasiado, chicos! – gritó Toni – Yo estaré por aquí… conociendo a gente… y a chicas, ¡hola guapa!

Baboso…

En fin, yo junto con dos amigas y otras tres chicas de clase – de las más pijas, por cierto – nos fuimos a montar a la Lanzadera…

- ¡Ay no, ahí no! – protestó una – Me voy a despeinar…
- Y además va muy rápido eso – comentaba otra
- Sí, no mola… - decía la última
- Bueno chicas, pues si no queréis montar esperar aquí, porque nosotras no pensamos perdérnoslo y lo queremos probar – se encaró Sheila, una de mis amigas y una especie de hermanita para mí -. Además, es el cumple de Arancha, y hoy elige ella. ¡Vamos nenas!


Lucía, mi otra amiga, Sheila y yo no dudamos y nos montamos ansiosas por probarlo. Como ya te imaginarás, tuvo que ser en la lanzadera infantil, pues en la otra no nos dejaban, era para mas mayores…
Gritamos pero disfrutando de las subidas y bajadas, mientras observábamos como las otras gritaban del susto que se pegaban…


Mientras tanto, los chicos disfrutaban de lo lindo en El Torneo, una atracción de mini-coches para ver quién manejaba mejor el volante y de paso aprovechar para golpearse unos a otros.

Estuvimos esperándolos hasta que acabaron la partida, y decidimos todos juntos – exceptuando al trío de las “no, que me despeino” – ir a mojarnos y reírnos un rato en los rápidos. Te aseguro que ¡adoro esa atracción!


Montamos siete por barca.
Y lo que parecía un gran pasatiempo, al final se convirtió en uno malo.


Yo iba a montar con Sergio, a su lado. Pero él decidió ir sentado al lado de un compañero de clase, un tal Adrián, con el que parece que ha congeniado muy bien últimamente desde ese día…

En principio no me importó para nada.

Pero es que después de los rápidos, empezaron a ir por su cuenta- sin decir nada ni contar con nadie- a montarse juntos en todo lo que veían, por proposición del nuevo, y había atracciones en los que no me hacía ni pizca de gracia que se montara, ya que parecían – y de hecho, lo son- muy peligrosas.

- ¡Vamos Arancha! No soy un miedica, y estamos probando cosas nuevas.
- Sergio, eres un niño, hay cosas en las que no te puedes montar.
- ¡No me hables como si fueras mi madre! Tú no eres quién para prohibirme nada. Si acaso mi hermano, y ese está por ahí siguiendo a todo lo que se mueve.
- ¡Oye! Lo hago por ti, porque me preocupo, ¿vale?
- ¡Pues no te preocupes tanto! Yo no te lo he pedido. Además, que cumplamos años el mismo día no quiere decir que tengamos que estar pegados como lapas, yo voy a divertirme con mi nuevo amigo, y tú puedes ir por tu lado con tus amiguitas y las pijas esas…
- ¿Ah si? Pues muy bien. Que lo paséis genial tu nuevo amiguito y tú, pero si te pasa algo no me llames.
- Tranquila, no lo haré.


Fue la primera vez en estos doce años de vida que hemos discutido.
Durante todo el viaje de vuelta, no nos miramos ni a la cara. Todo el mundo había flipado, y todos habían puesto de su parte para intentar reconciliarnos, pero nada surtió efecto.
De modo que lo que empezó como un gran y maravilloso día se convirtió en uno de los peores que he tenido.


Ya llevamos cuatro días sin hablarnos, y la carga de conciencia apenas me deja dormir. He perdido la cuenta de las veces que he llorado. Le intento llamar, pero no me lo coge.

Sinceramente, no sé cómo ha podido pasar esto ni por qué… Solo sé que necesito volver a verlo y aclarar las cosas. Quiero recuperar a mi mejor amigo.

Se me ocurre ir a visitarlo, pero… ¿me abrirá la puerta? He estado un rato pensando. Creo que el no ya lo tengo, por intentarlo no pierdo nada.

Mañana te cuento, o en todo caso, te escribo.

Arancha.

3 comentarios:

Mery dijo...

Ains...Quee bonitooooo ^^
Que bien, me encanta como escribessss!
Ojalá se reconcilienn :(
Siguee escribiendooo guapa!
Un beso,
Mery

Cris dijo...

Bufff, hay que ver como son los chicos, mira que distanciarse de una amiga con la cual se mantenía un lazo tan profundo como lo es la amistad por un intento de ayuda por parte de ella... Eso sí que es ser desagradecido, jum!

Seguiré leyendo tu diario, a ver que situaciones tan cómicas y disparatadas en las que suele estar envuelta Arancha me encuentro.

¡Hasta pronto!

Cris

Anónimo dijo...

Muy chulo, eres una crack, sigue asi, ya hablaremos, besitos y cuidate.

Cristina

Publicar un comentario