NOTA DE LA AUTORÍA: De nuevo, me disculpo por tardar tanto tiempo. Me faltan escasos días para examinarme de las recuperaciones y, en caso de aprobar, después de la selectividad. Por tanto, lo más probable es que no ponga nuevo capítulo hasta mediados de septiembre o así. Siento las molestias, y espero que disfrutéis con el capítulo. KLARY.
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12 de septiembre de 1996
Hoy han empezado de nuevo las clases. Y, por tanto, un nuevo curso. No tenía ninguna gana de levantarme de la cama sabiendo que lo tendría que volver a ver. Mi madre, para mi desgracia, me ha echado, literalmente hablando, de ella.
- Me encuentro mal – dije, sin mentir del todo.
- ¿Justo el primer día de clase? ¡Qué curioso! Vamos, seguro que Sergio te estará esperando en la puerta.
No le había contado nada a mi madre acerca de lo ocurrido. Pero creo que ella se imaginaba algo, pues no había vuelto por casa, ni yo a la suya, y mi reacción al escuchar esas palabras lo confirmaron todo.
- Hija. ¿Ha pasado algo? ¿Os habéis peleado Sergio y tú?
- Algo así. En realidad ya no nos hablamos.
Me costó, y me cuesta aun, pronunciar esas palabras. Llevaba varios días intentando hacerme a la idea, pero sin conseguirlo. Nada más confesárselo esta mañana a mi madre, rompí a llorar.
- ¡Pero cielo! ¿Qué ha pasado? Si erais muy amigos...
- Ha cambiado mamá. Ya no es el mismo. Ahora prefiere pasar más tiempo con otro amiguito suyo que conmigo.
- ¿Y eso por qué, si puede saberse? Después de todo lo que habéis vivido juntos. Casi te conoce él mejor que yo.
- Lo sé mamá. Pregúntaselo a él. ¿Y ahora qué hago yo?
- Bueno – me dijo ella tiernamente -, no debes perder la esperanza. Seguro que él se siente igual de mal que tú o peor. De todos modos ya hablaré yo con su madre. Entre tanto, podrías empezar por vestirte y recoger tus libros, hoy es un nuevo día y un nuevo curso empieza, en el que seguro conoces a gente nueva. ¡Arriba señorita!
Sin mucha gana, me levanté y hice lo que me ordenaba. ¡No me he librado, no!
Pero, querido diario, hoy he descubierto que las desgracias nunca vienen solas. En mitad de un túnel en el que parece no haber luz, puedes encontrar otra salida. Y, en mi caso, esa salida se llama John.
Empezaré desde el principio.
Como he dicho ya, me levanté y me preparé sin ganas. Sabía que iba a ver a la misma clase de siempre, a los mismos profesores de siempre, al mismo tutor de siempre, que me sentaría en el mismo lugar de siempre y que a mi lado se sentaría... el de siempre. Sí, Sergio. Y quisiera o no tenía que ser así, pues nos sentábamos por orden de lista y esa fue otra de las raíces por las que con el paso de los años congeniamos cada vez más.
Así ha sido. Pero con una diferencia: alguien nuevo se ha incorporado a la clase.
Así ha sido. Pero con una diferencia: alguien nuevo se ha incorporado a la clase.
Vino concretamente en la hora después del recreo. Como siempre, el primer día es discursito en el salón de actos, el horario y después cada profesor nos explica un poco como va a ser el año. El recreo, visto lo visto, lo iba a pasar sola. Las dos amigas que tenía, las mismas que me acompañaron al parque de atracciones no habían podido ir, una porque tenía revisión médica y la otra porque estaba de vacaciones con sus padres y abuelos. No nos miramos ninguno al otro ni en el inicio de las clases, le sentí sentarse a mi lado pero no me digné ni a saludarle. No iba a ser yo la que me arrastrara, ni hablar.
Así es que, sin mediar palabra, salí a la hora del almuerzo a la cafetería a comprarme algo, y luego fui dando un paseo por los alrededores. Me senté detrás del edificio principal, donde se encontraba el gimnasio y las pistas de baloncesto y fútbol. No solía haber mucha gente por ahí, así que me senté sobre un trozo de hierba a comer tranquilamente mientras pensaba en si debía o no hablar con él.
- Perdona
¡Qué susto me di! El trozo de pan que quedaba en mis manos se me resbaló del sobresalto.
¡Qué susto me di! El trozo de pan que quedaba en mis manos se me resbaló del sobresalto.
- Lo siento, no pretendía asustarte.
Levanté la vista y le vi. Un chico alto, moreno y con unos ojos tan negros como el carbón. Dios, me quedé petrificada mirándolo, y él me observaba extrañado.
- ¿Hola?
- Eh.. hola. Perdona. – dije mientras me levantaba. Tenía además una voz preciosa, parecía casi un adulto, debía de tener dieciocho o diecinueve años.
- Me llamo John. Soy nuevo aquí, y no sé donde tengo que ir...
- Ehm, claro. Bueno yo-yo soy Arancha – debió de pensar que qué niña tan tonta - ¿A qué clase vas? Puedo ayudarte a buscarla.
- 1º B
- ¿De bachillerato? Creo que no hay clase B.
- ¿Tan mayor me ves? – dijo riéndose – ¡sólo tengo trece años!
¿QUÉ? Diario, si pudieras hablar seguramente me dirías que como puedo echarle a un chaval de mi edad dieciocho, pero te lo juro que parece que tenga mucho más.
Cuando dijo eso, me percaté de algo.
- 1ºB es mi clase... ¿Entonces irás conmigo a clase? – no sé por qué me entusiasmé con tanta facilidad.
- Pues... eso parece- me sonrió - ¿vamos? Creo que están tocando el timbre.
- ¡Claro!
Así me dirigí con el nuevo. Todas las chicas de mi clase se quedaban embobadas mirándolo, e incluso los chicos lo miraban entre admirados y recelosos. Vi el gesto de Sergio al verme aparecer con él, y por su mirada no le hacía mucha gracia. Más cuando el nuevo intento ponerse en su sitio, pues Sergio había colocado sus cosas al lado de su amiguito. En otras circunstancias, le hubiera llamado la atención, pero en esas no podía estar más feliz. Sin embargo, él al ver que iba a ocupar su sitio, se levantó de su pupitre y se dirigió al nuevo.
- Perdona. Aquí me siento yo.
- Pues está libre.
- No. Me siento yo.
- Creo que ya no – le contradijo John al ocupar su silla.
El tutor entraba en el aula en ese momento y al ver la escena dijo:
- Vaya, vaya. Así que un nuevo ¿eh? Creo que ya son mayorcitos como para colocarlos por orden de lista, siéntense a partir de ahora como quieran. Pero si percibo algún síntoma de mala actitud o algo por el estilo, volverán a sentarse como estaban.
Toda la clase aplaudió ante la iniciativa, y de este modo Sergio se colocó detrás de mí con su amigo Adrián, y John conmigo, empezando a conocernos mejor.
Mañana he quedado con él después de las clases para enseñarle un poco la ciudad.
Me sigue afectando lo de Sergio, pero me venía bien un nuevo amigo. Y quien sabe, quizás los sentimientos que coseché hacia él los empiece a tener ahora con el chico nuevo de los ojos carbones.
Te iré escribiendo según vayan transcurriendo los hechos.
ARANCHA.
2 comentarios:
Me acabo de leer todo y esta muy bien, tengo la curiosidad, quiero que escribas el siguiente!! Jajaja
Si quieres te pasas por mi blog y me comentas y eso.Yo soy seguidora tuya.
Y eso que sigas escribiendo que lo haces muy bien y no lo dejes nunca, hay ciertas persona que nacen con este don y no usarlo es un desperdicio. Puedes aportar mucho a este mundo solo con escribir asi que no te detengas (Je je, como se nota que me gusta animar a esto)
Sigue así, ánimo =D
¡Hola! Soy Cris, de http://cristinadiazblog.blogspot.com/
He cambiado de dirección, por si te interesa (ya sabes, año nuevo, vida nueva), aquí tienes la actual:
http://crisdiazblog.blogspot.com/
¡Besos y enhorabuena nuevamente por tu capítulo!
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